Y si vemos la vida como un juego

Carolina Aguirre Cano

Disfrutar del juego siempre trae cosas maravillosas, si crees que por ser adulto ya no puedes jugar, estás perdiendo de vista una de las formas más fáciles de disfrutar la vida y reconectarte con tu niño interior.

Se dice que el juego permite que se desarrollen ciertas partes de nuestro cerebro, nos apoya para coordinar movimientos, incluso a tomar decisiones, y todo esto lo podemos hacer mientras disfrutamos la actividad que elijamos para jugar. Desde la niñez comenzamos a madurar nuestro sistema nervioso central, y a través del juego estamos fortaleciéndolo.

Ahora, en la medida que crecemos, creemos que madurar significa dejar de jugar, lo cual no es directamente proporcional, el juego como tal, nos llena de alegría y disfrute, cuando lo realizamos de forma equilibrada en nuestro día a día.

La vida es más sencilla cuando la acompañas del juego, cuando dejas de creerte que hay que complacer más a los demás que a ti mismo, y por eso, comienzas a creer que pensar demasiado o razonar cada cosa que sucede a tu alrededor, es realmente madurar, y te pierdes de vista el regalo que te tiene la vida, que te  invita a fluir naturalmente, que a través del disfrute y tomando decisiones desde la sencillez todo sucede más fácil.

Resulta que a través del juego, la creatividad se incrementa muchísimo, por eso, para esta época que estamos viviendo, les recomiendo que tanto chicos como grandes disfruten del juego, permítanse sentir de nuevo el disfrute a través del juego, seamos dueños de nuestras propias experiencias, porque nos hemos acostumbrado a reconocer la experiencia ajena y repetirla, sin ir más allá y permitirse sentir si hace parte de las cosas que cada uno de nosotros disfruta.

El juego es la herramienta con la que podemos involucrar cuales son nuestras emociones y sentimientos, explorémonos, permitamos que como adultos podemos jugar y recordar esas cosas que tanto disfrutábamos de niños, por lo tanto, nuestro niño interior estará presente para decirnos que está allí, para acompañarnos en el disfrute que perdimos de vista desde que somos adultos.

La vida es un juego, y gana quien más lo disfruta; como adultos creemos que estamos compitiendo en cada cosa que hacemos, nos han enseñado a ser los primeros, sin embargo, pocos se preguntan si lo que hacen en cada instante de su vida lo disfrutan, les permite acumular experiencias positivas, o les llena el corazón de más bondad.

Y si nos tomamos la vida como un juego, cada cual decide que quiere jugar, como pensar y disfrutar en cada jugada, que decisiones elije tomar, cada uno identificará si la jugada realizada le ayuda a mejorar o no, y cuando no hay avance vuelve su mirada a conocer que puede mejorar para la próxima, y no se ancla pensando en quedarse en un único punto, siempre se busca avanzar. Pongámosle todo el corazón a este  juego, aprendamos, innovemos, hagamos malabares, pero cada una de esas cosas, que siempre este impregnada de la emoción más positiva que te pueda acompañar para avanzar.

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