No somos culpables

Jorge Iván Giraldo Giraldo

Durante este mes en Corazón de Niño® estamos trabajando sobre el equilibrio interior, el cual necesitamos los seres humanos, para poder superar los momentos de cambio que se presentan de forma constante en nuestro exterior.

Y cuando hablamos de equilibrio, podemos hacer relación a una condición de estabilidad en nuestras vidas, que nos permite mantenernos firmes frente a las adversidades que se pueden llegar a presentar en nuestro día a día, que más que adversidades son procesos de crecimiento, que nos corresponde experimentar para alcanzar el aprendizaje requerido, y así, continuar en nuestro camino de evolución llamado propósito de vida.

Para que el equilibrio sea algo permanente en nuestras vidas, inevitablemente es necesario que elevemos nuestro nivel de consciencia, de forma que nos liberemos del control que ejerce sobre nosotros el ego, quien nos hace creer que lo sabe todo y que nos puede guiar haciéndonos felices. Sin embargo, la felicidad que nos promete el ego es temporal y por momentos, son estados de felicidad, temporales y finitos como lo es nuestro ego.

El ego nos oculta nuestra verdadera identidad, lo cual genera en nosotros diferentes sentimientos, tales como: rabia, tristeza, depresión, ansiedad, frustración, desilusión, desesperanza, desmotivación, desánimo, entre muchas más.

Sin embargo, la defensa que más custodia el ego para mantener el control sobre nuestra vida, es la culpabilidad. A través de la culpa nos hace sentirnos pecadores, de forma que permanezcamos dormidos bajo el dominio que ejerce sobre nosotros. La culpabilidad es la que desde nuestro ego (lado oscuro de nuestra dualidad como seres humanos) hace que señalemos y condenemos a otras personas con las que nos relacionamos, pues es la forma como el ego nos hace creer que nos liberamos de la culpa: proyectándola en los demás, señalando a los otros.

Lo anterior demuestra que tan dormidos estamos, pues no nos permite ver la verdad que hay en cada una de nuestras relaciones con las personas que compartimos a diario, resignándonos a quedarnos sólo con la información de nuestra mente consciente, que corresponde al 5% de la mente y en la cual habita nuestro ego, y dejando a un lado todo el conocimiento que se encuentra en nuestra mente inconsciente.

Es por esto que se hace necesario elevar nuestro nivel de consciencia, que nos permita reconocer quiénes somos realmente, conectándonos con nuestra esencia (lado iluminado de nuestra dualidad como seres humanos), que nos guía el camino para recorrer nuestro propósito de vida, disfrutando de un estado permanente de felicidad, plenitud y dicha.

Nuestra esencia es la que nos permite reconocer que no somos culpables de nada, que todo lo que experimentamos son procesos de crecimiento y aprendizaje en nuestra evolución como especie, y que el pecado simplemente es un error, que como tal debe corregirse para que la oscuridad y las ilusiones se dispersen de nuestra vida.

Desde Corazón de Niño® los invitamos a que busquen espacios en los que puedan dedicarse un tiempo a solas, cerrando sus ojos para conectarse con la esencia que habita en cada uno de nuestros corazones y, que nos muestra la luz que somos.

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