Balance de tu año

Jorge Iván Giraldo Giraldo

Hoy 31 de diciembre, cuando finaliza un nuevo año, acostumbramos a hacer un balance del mismo, de acuerdo a lo que sentimos que fue “positivo” y “negativo”. En muchas ocasiones, en caso en que nos guste planear metas, las revisamos y dependiendo del resultado que se han obtenido, a veces esto nos genera emociones positivas o negativas, dependiendo de si la meta se cumplió o no.

Sin embargo, pienso que más que sentirnos bien o mal, dependiendo de los resultados que evaluamos al final del año, debemos reconocer y comprender que como seres humanos vivimos en un constante proceso de evolución, en el cual todo lo que sucede son simplemente procesos de crecimiento y aprendizaje. De esta forma nada es “bueno” ni “malo”, sino que sucede acorde a nuestro propósito, que en muchos casos desconocemos cuando no hemos hecho un alto en el camino, que nos permita conectarnos con nosotros mismos para poder preguntarnos ¿Cuál es nuestro propósito? Y, después de tener claridad sobre la respuesta, es más fácil enfocar nuestra energía hacia dicho propósito.

Así, que te invito en esta ocasión a que evalúes este año de forma diferente y, sin realizar comparaciones con los procesos que viven otras personas, dado que cada uno experimenta su propio proceso de acuerdo al nivel de consciencia que tenga.

La forma que te propongo para que evalúes este año que hoy finaliza, es la siguiente:

  1. Busca un espacio en el que puedas estar solo durante el tiempo en que hagas este ejercicio, para que así puedas concentrarte en ti y puedas hacer una valoración consciente.
  2. Sé honesto contigo mismo, con la valoración que vas a realizar dado que si te mientes, es a ti mismo a quien te engañas.
  3. Escribe en un papel cuáles eran tus metas para este año que termina. En caso que no te hayas trazado ninguna meta, te invito para que definas metas para el próximo año.
  4. Escribe en qué porcentaje se cumplieron tus metas.
  5. Una vez que ya has hecho este ejercicio, podrás validar cuáles metas ya se cumplieron y cuáles quedan por cumplir, e incluso las que no se cumplieron. De esta forma será más fácil proyectar las metas para el nuevo año.
  6. Las metas que no se han cumplido o que tienen un porcentaje muy bajo de cumplimiento, evalúa por qué no se cumplieron. Para esto es necesario que seas muy honesto, porque te permitirá hacerte consciente si de pronto la meta que tienes no es algo que tu en verdad quieras hacer. En este caso retírala de tu lista.
  7. Define un plan de acción para lograr las metas en el tiempo que estimes apropiado y, recuérdalo para que no te desvíes de tu propósito.
  8. Finalmente, agradece a la vida por permitirte disfrutar de un nuevo año y, de forma consciente planea las metas para tu próximo año de forma coherente, clara, medible y, sobre todo que a ti te generen bienestar y felicidad.

Espero que te atrevas a realizar este ejercicio, para que experimentes lo bien que se siente cuando se identifican metas que aportan al cumplimiento de tu propósito, lo cual te genera un estado de bienestar, al enfocar tu energía a aquello que se conecta con tu propósito.

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